Comentario al prefacio de “La última tentación de Cristo”
Publicado por Chester Thomas C. en Marzo 23, 2008
CHESTER THOMAS
No pude parar anoche de leer y releer el prefacio que Kazantzakis realizó a la “La última tentación de Cristo”. ¡Cuán mal se ha interpretado esta obra!
“La doble sustancia de Cristo -dice al comienzo del texto el escritor griego- siempre me ha impresionado”. Con ese juicio, Nicos es capaz de penetrar el misterio. Y no sólo lo ve en Cristo, sino también en los hombres; ese –idea que también está al comienzo de las “Confesiones”- “deseo apasionado de las personas, tan humano, tan sobrehumano, de llegar hasta Dios o, más exactamente, de retornar a Dios para identificarse con Él”.
La nostalgia que provoca el “recordar” –que quizás es la misma reminiscencia que ya vio Platón- a “Alguien” que racionalmente tiene mucho de misterio puede, sin embargo, abrir hondas heridas, puesto que en el hombre coexisten indisolublemente un lado carnal (humano) y un lado espiritual (divino). Una doble naturaleza, ciertamente, no tan enorme como la de Jesucristo. No podemos, entonces, dejar de sentir esa “angustia abrumadora”.
Y es que por un lado amamos nuestro cuerpo, mas por otro, “no queremos ver envilecida nuestra alma”. Así, “luchamos por reconciliar aquellas dos fuerzas cósmicas antagónicas, para hacerlas sentir que no son enemigas, sino que, por el contrario, están asociadas”.
Pero esta “lucha inconsciente” casi siempre dura poco, pues “un alma débil carece de fuerzas para resistir por largo tiempo a la carne. El alma pierde entonces levedad; acaba por transformarse en carne y la lucha toca a su fin. En cambio, en los hombres responsables, que mantienen día y noche los ojos fijos en el deber supremo, tal lucha entre el espíritu y la carne estalla sin misericordia y puede perdurar hasta la muerte”. “¿Cómo hemos de llegar a ese pináculo supremo al que, primogénito de la salvación, llegó Cristo? Este es el deber más alto del hombre que lucha. Pero para ello, dirá Kazantzakis, es preciso conocer esta pugna profunda. Vencer las “tentaciones” que día a día aparecen. Tentaciones que muchas veces se manifiestan en abandonar la trascendencia, olvidar al alma, hacerla “carne” y rezagarla.
Cuántas veces creemos que, ciegos ante todo, la vida no tiene sentido. Cuántas veces olvidamos que “todo pasa por algo”. Y nos llenamos de angustia sin siquiera pensar que abriendo nuestros brazos hacia adentro podemos encontrar una respuesta sin palabras; una respuesta que está más allá de la razón o de la lógica. Una lágrima de fuego que da vida a todos nuestros pasos. Una gota de sangre que cae lentamente con tanta dulzura y con tanto dolor.
Les recomiendo a todos esta obra. Menos, claro, a los fundamentalistas de siempre que creen que la religión es uniforme y que todo aquello que vaya contra las instituciones está mal. Cristo, el maestro, caminaba entre los pobres con sandalias. Le decía a todo el mundo que debían perdonarse. Era un Cristo muy humano. ¿Qué hay de malo, entonces, en que Kazantzakis quiera hacerlo aún más humano, poniéndole una tentación de última hora que, por supuesto, termina venciendo?
Al leer sólo el prefacio, la trascendencia aparecerá en reiteradas ocasiones y la posibilidad de encuentro con la profunda frase de Agustín será enorme. “¿Te buscaría, Señor, si no te hubiese encontrado ya?”.


Chester Thomas C. escribió
Estimados dialogadores: esta columna fue escrita hace más de un año y, pese a ello, me parece atingente para estos días; en realidad, pienso que la obra de Kazantzakis estará siempre vigente. Saludos.
ROPIRO escribió
ME AGRADARON TUS PALABRAS TIENEN FUERZA Y CONVICCION, LA PUGNA DEL ALMA Y LA CARNE, ESA DUALIDAD ETERNA QUE TIENE MILES DE NOMBRES, EL SER HUMANO ES UNO AL SER INFINITO, TODAS LAS FUERZAS LUCHANDO, TIRANDO HACIA DIFERENTES LADOS, OBTENER EL EQUILIBRIO COMPRENDER QUE NO HAY MOMENTOS SIN ETERNIDAD…
Helena escribió
Ey lindo el texto y hoy, aunque parezca mentira, estoy totalmente de acuerdo con él.
NO he leido ese texto pero estoy muy de acuerdo con lo que tú expones, así que me ha dado ganas de leerlo… tengo como unos ocho libros por leerme, me apunto este también.
Y esa lucha entre carne y alma es real, aunque a veces no se da como tal porque lo que para unos puede parecer inmoral para otros no tiene porque serlo y por lo tanto, no es que den como vencida a la carne, sino que no consideran que atenten contra su alma por cometer ciertos hechos… porque muchas veces el pecado está en los ojos de quien quiere verlo.. y yo me pregunto, porqué en la tierra hay personas que se creen con derecho de decidir qué es pecado o no? nadie posee ese derecho, nadie terrenal.
Besines
FiNCHeR escribió
Muy interesante aquello de la doble naturaleza carnal – espiritual del hombre, y la “angustia abrumadora” que provoca esa pugna en busca de un equilibrio. Creo que todos pasamos por momentos en que eso se hace presente. Nos sentimos atrapados por la rutina, por encajar en cánones sociales, por la terrenalidad, y no dejamos que se manifieste nuestra alma, o dicho de otra forma, nuestra trascendencia o esencia. Eso equivale a liberar nuestras pasiones reprimidas, ser fiel a nosotros mismos, etcétera. Concuerdo con el autor, es nuestro deber conciliar, asociar y preservar esa doble naturaleza. Gracias por la recomendación.
Saludos!
Arturo escribió
Hay momentos que la carne supera el alma, o viceversa, es difícil esta pugna muy difícil, pero que seria el humano sin esas dos figuras cósmicas como es el alma y el cuerpo (carne).
Te dejo un saludo y un abrazo ya que supe que hoy es tu día de cumpleaños, felicidades y disfrútalo.
Ahh y mi escrito es verdad eso hacia en las noches de ocio en mi trabajo (en la noche), o escribía o leía o cafés, jajaja.
Lore Saez escribió
La verdad eso de ‘la ultima tentacion de Cristo’ lo encuentro una soberana tontera, sobre todo porque creo que algunos no aceptan la perfeccion de Cristo, no valoran el verdadero sacrificio, sino que buscan desviar la atencion
Pero si encuentro acertado el comentario sobre la constante lucha por no descuidar y proteger el alma, que es lo mas importante, pero tambien el cuerpo que es su contenedor.
Saludos
Disuelve escribió
“Pero a Dios no se le puede exorcisar”… dice Jesús en la cocina, a María.
Ignacio Chehade escribió
Chester, desapareciste totalmente de la faz de la tierra!
Jajaja. CUando entres a msn cuentame como va la vida.
Saludos.
maría jesús lamora escribió
En absoluto desaparezcas. Y cuando entres aquí, sigue contándonos cosas.
Abrazos desde España.
roberto viera gonzalez escribió
La última tentación fue buscarme como amigo. Acabo de estar en un retiro ignaciano, 50 horas encerrado sin hablar con nadie y me recriminó bastante. Pero…… el persiste en buscarme. ¡Problema de él! ¡Qué buena esta música de Andrea Balbontín.
Desde este ciber veo a mis colegas almorzar en el restorant del frente. Yo prefiero estar con Mi Amigo. De repente me porto como él. ¡Qué más quisiera yo! Atte. en xto. rvg.
Comentarios diarios del Evangelio. Digite en el google: roberto viera gonzalez.
carolina escribió
No sabía que escribías…
exito en todo…